Análisis

Hot Wheels Infinite Rush | Análisis

Progresión / Campaña6
Gráfica / Dirección Artística8
Sonido / Banda Sonora5
Gameplay / Jugabilidad7
6.5Overall Score

Después de dos increíbles entregas dela licencia Hot Wheels, los italianos de Milestone nos traen una nueva propuesta de carreras con los entrañables «carritos». Esta vez Hot Wheels Infinite Rush promete un mundo abierto con mayor libertad para competir, aunque sin muchos detalles de que tan retador será. Y a primera vista, parece que la cosa se ha pasado de simple. ¿Qué tanto? Vamos a verlo en esta review.

Vamos al grano: Infinite Rush es un juego de mundo abierto que recorremos a volante de los autos de Hot Wheels. A diferencia de los anteriores juegos más recientes —la serie Unleashed—, este no es nuestro mundo real sino más bien un playground a escala. Los autos, casa, pistas y objetos están todos en las dimensiones correctas para no existen humanos pululando las calles. El mundo se divide en islas temáticas,cada una con su propia identidad y retos. Estos retos incluyen carreras regulares y duelos de velocidad, con recompensas en moneditas y autos adicionales.

Suena bastante familiar la fórmula, sí. Muchos «CaRPGs» (juegos de carreras y rol) ofrecen esta misma fórmula, lo que hace Infinite Rush un producto poco novedoso en concepto. Siguendo la plantilla de «llega a punto, activa una misión, cúmplela y busca otra», el juego se asemeja al actual rey de las pistas Forza Horizon y a otros como Burnout Paradise ó Need For Speed Onbound, aunque con menor dificultad y también menor escala. Los mapas de las islas son bastante sencillos y fáciles de aprender, con un par de los legendarios «playsets» de Hot Wheels para darle identidad y un par de puntos de referencia visual a cada nivel.

A estas alturas no se si mi análisis suena positivo o negativo, pero es que es difícil decidirme por uno o lo otro. En esencia Hot Wheels Infinite Rush se siente como un juego de menor ambicion y dificultad que los retadores Unleashed, pero también se presta como un buen punto de entrada para quienes no jugaron esos títulos.

La conducción, por ejemplo, es varios niveles menos demandante en la precisión para hacer «drifting». Las pistas son muy anchas y no presentan mayor peligro si sales disparado de lado. El mapa en sí podría tranquilamente estar formado solo con las construcciones sólidas como casas o montes, porque todo lo demás no está firmemente pegado al suelo. Las vallas, piedras, plantas, árboles y demás objetos son «props», utilería de las pistas. Y como tales puedes atravesarlos sin efectos negativos en la velocidad o dirección de tu auto. Hasta los autos NPCs están prácticamente de adorno.

Si buscas reto, esto claramente decepciona. Pero por otro lado, si lo que buscas es juguetear como cuando eras niño o quieres presentarle Hot Wheels a alguien mucho (pero, MUCHO) más joven, todos estos «defectos» hacen de Infinite Rush una entrada perfecta para carreras sin consecuencias ni frustraciones. Los Unleashed eran precisamente eso: Racers que pedían precisión y castigaban el error. Este juego perdona bastante y a cada rato.

Pero tampoco seamos tan clementes. Infinte Rush tiene un par de omisiones que bien calibradas hubieran elevado el gameplay un poco aunque sea. Los playsets del pulpo, esqueletos de dinosaurios y tarántulas están muy desaprovechados. Están bien para darle identidad a los mapas, pero en Unleashed estaban mejor aprovechados porque eran peligros reales en las carreras, echando telarañas y estorbando en tus curvas a un nivel que sí importaba cuando estabas buscando sacar tu medalla dorada o cumplir un reto difícil.

Hablemos de los retos. El juego tiene un puñado de variantes: Stunts, donde debes arrasar con lo que encuentres para sumar puntos; Delivery, para entregar un nuevo auto con el menor daño posible; Velocidad, o desafíos contrareloj y los Daredevils que son duelos 1-vs-1 contra un auto NPC en una carrera de checkpoints. Y esta última mecánica se recicla en los desafíos Rusher —los Bosses del juego.

En las dos primeras islas de la Campaña la dificultad es como para infantes; ya en las islas restantes el juego te pide ser más ducho en las curvas y a elegir mejor tu auto y estilo.

Y hablando de eso, tu garage de vehículos viene partido en 4 categorías: Versatile, Drifter, Speeder y Titan. Cada una te da ventajas particulares al conducir de manera agresiva, veloz, driftera o balanceada. El juego te permite cambiar de auto al vuelo en los momentos de recorrido del mundo abierto, pero te exije un estilo específico para la mayoría de eventos y retos.

De lanzamiento Hot Wheels Infinite Rush ofrece 150 autos de sus líneas clásicas de juguetes. De la selección inicial, solo unos pocos están disponibles para comenzar a jugar, así que la idea es desbloquear los restantes ganando monedas (las que se ganan con cada acción en elmundo abierto y ganando retos) o venciendo a los Daredevils que rondan en las islas.

La progresión es algo lenta. Las monedas se ganan muy de a poquitos y a veces puedes limpiar la isla de retos sin haber juntado las monedas suficientes para desbloquear dos autos nuevos. ¿Qué queda por hacer? Repetir misiones y recorrer el mapa hasta el cansancio. O sea, «grindear». Punto en contra en mi lista, les adelanto desde ahora.

A Infinite Rush le faltaron retos que aprovechen su mundo abierto. Hay íconos temáticos coleccionables de cada isla, pero todos están al alcance de tus llantas en todo momento y ni hace falta prestar atención para encontrarlos. No hay zonas escondidas ni atajos que recompensen la exploración y las «Actididades Escondidas» aparecen bien señaladas en el mapa sin necesidad de buscarlas. Esto anula la dinámica de «mundo abierto» y más bien convierte al juego en un largo checklist de tareas por cumplir que se vuelve tedioso en sesiones largas. Pero bueno, para sesiones casuales y jugadores que pidan poca dificultad, puede pasar piola.

Infinite Rush incluye modos como creación de pistas y personalización de autos. Todas las creaciones se pueden compartir con otros usuarios. Y claro, un modo multijugadores que, la verdad, no pude probar ya que no encontré muchos retadores en el Early Access.

En la parte técnica, del apartado visual no me quejo. A estas alturas Milestone trabaja con Unreal Engine a nivel Dios. El diseño de los autos y en especial el acabado de sus materiales hacen ver todo con un realismo impecable. Ese mismo que me hizo comprar más de 100 autos Hot Wheels en el mundo real para revivir mi gusto por el hobby de niño. Del audio sí tengo quejas, pues como pasó en entregas anteriores el soundtrack es extremadamente soso y repetitivo. No existen canciones licenciadas ni temas propios realmente memorables en su playlist. Habrá que prender Spotify una vez más.

Conclusión

Hot Wheels Infinite Rush me pone contra las cuerdas. Mi lado más hardcore me dice que lo evite a toda costa por lo sencillo (no solo fácil) de su jugabilidad. No hay retos ni recompensas que me hagan enfocar mi atención y eso me da mucha pena. Pero pensando en el gamer casual y en esa nueva generación que quiere juguetear con sus Hot Wheels favoritos en el mundo virtual y despistarse sin preocupaciones, este puede ser un buen punto de entrada.

Disclaimer: Este análisis fue realizado gracias a una copia del juego provista por Milestone. Esto no influye nuestra opinión editorial ni el puntaje del juego.

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