Mi vida con Rock Band

Mi vida con Rock Band

El pasado 2 de abril se cerró el círculo para Rock Band: la última canción descargable producida por Harmonix, “American Pie” de Don McLean, marcó el fin de la franquicia, al menos por ahora. Fueron más de cinco años de uno de los mejores simuladores musicales, con nueva canciones disponibles cada semana y hasta la opción de aprender a tocar instrumentos reales. Quise hacer una nota recolectando mis pensamientos sobre este título que, aunque suene exagerado, marcó mi vida y se convirtió en mi juego favorito en esta generación de consolas. Pero enlazar coherentemente tantos recuerdos y anécdotas resultó muy complicado, así que preferí echar todo lo que me acuerdo en una lista de factoids que espero canalicen  lo mismo que sentí un 20 de noviembre de 2007, corriendo por los pasillos de un supermercado y cargando una enorme caja de instrumentos de plástico, listo para rockear toda la noche y festejar todos los días. Así fue…

 

Mi vida con Rock Band

 

Rock Band Set– El lanzamiento de Rock Band fue un martes. Y para mí, ese martes comenzó a las 9:50 de la mañana, parado en la puerta de un Best Buy en Aventura, Florida. Mi meta, como la de otros dos “madrugadores”, era comprar el juego ni bien saliera a la venta. De arranque me llevé un chasco: la única versión disponible en ese local era la de Xbox 360 y yo buscaba la de PlayStation 3. El gerente de la tienda me aconsejó probar suerte en un supermercado (Target) a media cuadra de ahí. Y suerte tuve. Quince minutos y $169.99 después ya era dueño de un Rock Band Special Edition, el videojuego más caro que jamás había comprado.

Traer el set completo de Rock Band desde Miami hasta Lima fue un ejercicio de preparación y nervios. Hubo que embalar la caja cuidadosamente y registrarla como equipaje. Las probabilidades que esta “maleta” se perdiera eran de un 2%. Demasiado altas para mí. Las cinco horas de vuelo me la pasé comiéndome las uñas. Menos mal, la caja llegó intacta.

Los tambores de la primera batería eran muy duros y hacían mucho ruido. Para no molestar a mis vecinos, me compré unos pads de silicona. De paso aprendí que hasta para escoger baquetas uno tiene que tomarse su tiempo. En una tienda de instrumentos musicales encontré más de 40 medidas diferentes según el peso, largo y rigidez de la punta. Después de mucho probar, me quedé con las Vic Firth 7AN. Ya voy por mi tercer par. El pedal del bombo no aguantó mucho. Hubo que reforzarlo con una placa de metal cuando se partió en dos.

 

Rock Band jugando

La primera guitarra también tuvo problemas: el mecanismo del strum de la guitarra constaba de un par de pinzas, un resorte y dos esponjas. ¿PINZAS, RESORTES Y ESPONJAS? Como era de esperarse, todo esto se aflojaba con el uso y mil veces tuve que abrir la guitarra para “calibrarla”. O mejor dicho, para ajustar un par de tornillos. Luego compré nuevas guitarras en ventas de garaje y por internet. Menos mal, las esponjas y pinzas fueron reemplazadas por acelerómetros e interruptores magnéticos. Tecnología superior.

Rock Band American Pie El micrófono nunca me dio problemas; tengo el mismo micro hasta el día de hoy y hasta lo uso para grabar mi podcast. Logitech, tenía que ser.

Mi esposa Tami nunca le entró a los videojuegos, pero al menos en Rock Band tocó el bajo y cantó las pocas canciones de Oasis que estuvieron disponibles.

La primera canción que descargué fue “Can’t Stand Losing You” de The Police. Me costó $1.99, como casi todas las demás canciones que he comprado (alrededor de 280). Si sumo las canciones descargables y las canciones importadas de discos de otros Rock Bands, mi colección musical llega a 581 canciones y el archivo digital pesa más de 20GB.

– Cada viernes se anunciaban las nuevas canciones que saldrían para descargarse el siguiente martes. Varias veces llegué a creer que Harmonix había “hackeado mi cerebro”, ya que su selección musical casi siempre hacía match con lo que quería escuchar y tocar en determinado momento. La verdad, no esperaba ver canciones de Franz Ferdinand ni tampoco tantas de Weezer disponibles para un juego que debía apelar a todo tipo de público. Felizmente la palabra “rock” en “Rock Band” no la pusieron ahí por las puras.

Rock Band OF2011 Rock Band fue la excusa para reencontrarme con mis amigos de toda la vida, Rafo y Kevin. Los dos tocaban en una banda real, pero aun así encontraron la experiencia bastante completa y satisfactoria. Lástima que Harmonix nunca pudo licenciar canciones de U2, la banda favorita de mis patas.

Un detallazo del juego es que, en algunos temas, el público corea las letras de las canciones si tu medidor de habilidad (la barra de la izquierda) está lleno. Esto se nota claramente en las estrofas de “Today” de Smashing Pumpkins, los coros de “Make Me Over” de Hole y antes del coro de “Creep” de Radiohead. Cuando el público grita I WISH I WAS SPECIAL!!! y activas Overdrive, tu mente estalla y el mundo a tu alrededor desaparece.

Harmonix siempre pensó en el jugador antes que en la billetera. Todas las canciones descargables, incluso las del primer Rock Band, funcionan en todos los juegos que salieron después, así como todos los instrumentos que han salido desde la primera entrega. Y en la generación en la que el DLC es el medio favorito para sacar plata, Harmonix supo dar el ejemplo: Rock Band 2 tuvo una actualización masiva luego de un año, que básicamente cambió y mejoró toda la interface del juego. Y por esto no cobraron ni un centavo.

Otra muestra de buena fe: Gracias a varios parches, Rock Band es compatible con casi todas las guitarras de videojuegos del mercado, incluso las de sus competidores. Activision, dueño de Guitar Hero, no fue tan generoso y se la pasó combatiendo técnica y judicialmente a Harmonix para no permitir que las guitarras de RB funcionen con GH. Activision ganaba más plata vendiendo guitarras, pues.

Jammin Nights Hace unos años invertí la mitad de mi «grati» en comprar una batería Ion Drum Rocker para Rock Band, lo más cercano a una batería real si juegas en modo PRO. La caja era el doble de grande que la del set completo de RB y armarla hasta el último tornillo me tomó toda una tarde. La Ion es en realidad una versión modificada de una batería electrónica Alessi DM5 y  funciona con conectores tipo “plug” de audio. O sea que todas las partes son intercambiables con accesorios Alessi ó Yamaha. A la mía le conecté cuatro platillos, dos pedales y una tarola de borde sensible.

En el 2009 ayudé a mi amigo Guillermo en la producción de Jammin’ Nights, una versión local de los Rock Band Nights americanos, y de la que también fui conductor. Fue harta chamba pero también fue muy interesante ver cómo la gente recibió la idea del “karaoke de videojuegos”. La cosa tuvo éxito, aunque duró muy poco. Traté de abrirme por mi lado para hacer un evento similar, Rock Band Live, pero no tuvo la pegada que esperaba. Mala suerte.

Para el recuerdo: Guillermo me contó que durante un evento se les malogró una guitarra y tuvieron que correr a Polvos Rosados a comprar otra… ¡por la módica suma de  $150! Cuando me trajo la guitarra malograda para arreglarla, le dije que no estaba malograda; sólo había que cambiarle las pilas. Y él me respondió: “¿Qué? ¿Esto usa pilas?”

Rock Band muro En el E3 2010 tomé esta foto: es un muro (de casi media cuadra de largo) con una lista de todas las canciones disponibles en Rock Band; un poco más de 2,000 en ese momento. Hoy suman más de 4,000.

En el 2010 me llamaron para organizar un torneo de videojuegos en el Otakufest, la convención de anime más grande del país. Como había harto espacio y conseguí el auspicio de Sony, pude armar un Rock Band Stage con todos los instrumentos y múltiples pantallas en un escenario elevado. Y a la gente le gustó: la cola era interminable y más de 50 personas se quedaron jugando aun cuando ya había empezado el concierto de Hironobu Kageyama, la estrella del evento. El año siguiente repetimos el plato en el Otakufest 2011.

Justo un día antes del Otakufest 2011, viajé a Miami por negocios y coincidí con la salida del teclado para Rock Band 3. Fui el primero en llevarlo a Lima y el Otakufest el primer evento local en presentarlo.

Documental Game Life

En el 2011, mi patasa y blogger de El Comercio, Luis Wong, me incluyó en su corto documental «Game Life». Ahí hablo de mil cosas que tienen que ver con videojuegos… incluyendo Rock Band. El corto termina con una escalofriante interpretación de «Get Free» de The Vines con mi patas Erick y Khell de la revista MasGamers. En mi defensa (y como advertencia) tengo que decir que no tengo buena voz, ni buen manejo escénico y jamás, JAMÁS había cantado «Get Free». Creo que apenas y la había escuchado en un comercial. Vimeo no me deja incluirlo en el post, pero lo pueden ver aquí.

En mi luna de miel, me hospedé en un hotel donde, coincidentemente, había un game room auspiciado por Microsoft. Adivinen qué juego tenían para jugar.

¿Hubo decepciones? Tal vez una o dos. Cuando salió la canción “Hash Pipe” de Weezer, me la descargué inmediatamente. Pero la versión que Harmonix había recibido de la disquera era la versión cortada y censurada del video que pasaban en MTV.  Y le faltaban riffs y coros. Otra decepción fue “Last Resort” de Papa Roach: la voz sonaba pésimo. La disquera le había enviado a Harmonix los masters de la canción sin ningún tipo de arreglo. Y  la voz de Jacoby Shaddix sin arreglos es muy, pero muy mala.

Rock Band OF2010

El mejor Rock Band no tiene un número, sino cuatro letras. Y esas letras son “AC/DC”. Este track pack trajo veinte canciones en vivo, todas muy bien grabadas y todo el punche que la banda de Brian Johnson le mete a su música. Desafortunadamente el pack no tuvo tanto éxito porque, para sorpresa de muchos, AC/DC tenía un contrato de exclusividad con WalMart y sólo podían vender su juego en esa tienda. De costar $40, el pack pasó a venderse por $5 en menos de un año. Una pena para la imagen de la banda, pero un WIN para los que aun quieran comprarlo. Háganme caso. Tocar “Dirty Deeds…” en Rock Band es lo máximo.

No se dejen engañar por el nombre: LEGO Rock Band es un muy buen producto y no es para niños. Trae canciones como “Summer of ‘69” de Bryan Adams, “Crash” de The Primitives, “The Final Countdown” de Europe, “You Give Love a Bad Name” de Bon Jovi y “Ghostbusters” de Ray Parker Jr. Debió llamarse “Best Generation In Music, EVER” Rock Band.

 

Rock Band The Beatles

– The Beatles Rock Band llegó a Lima dos días antes de su lanzamiento oficial. No soy muy fan de la banda pero fue chévere cantar y tocar canciones que recordaba desde que era chico; y había más aún por descubrir. Hoy no lo juego mucho, pero al menos tengo el disco ahí para cuando quiera cantar “I Want To Hold Your Hand”. Es, sin exagerar, uno de los videojuegos más finos y de mejor acabado que en visto en mi vida.

A la par con The Beatles Rock Band, Activision sacó Guitar Hero 5 y Guitar Hero Van Halen. En su desesperación por no ser aplastados por el juego de la banda de Liverpool, la empresa armó una promoción en la que regalaban el juego de Van Halen a quien pre-comprara GH5. No sé qué clase de trato habrá logrado Activision con la banda de David Lee Roth, pero mediáticamente GHVH quedó convertido en un “regalito de incentivo” y no el producto que los fans de Van Halen estaban esperando.

 

Rock Band Fender

Con Green Day Rock Band me llevé otro chasco. No soy fan de Green Day pero al jugar la canción “Brain Stew” en casa de un amigo me gustó la forma como el público improvisaba los coros. Y como lo encontré relativamente barato ($25) lo compré e importé sus canciones a mi PS3. ¿El chasco? La improvisación de los coros estaba programada en el disco del juego y no en las canciones individuales. ¡Bah!

El nombre de mi banda en Rock Band es “El Brazo de Ñoño” y se inspira en una chistosísima y muy grosera anécdota de un amigo. No la puedo contar en el blog. Pregúntenme en persona y se las cuento.

Rock Band Colección Aunque tengo toda mi colección de Rock Band en PlayStation 3, la mejor versión resultó ser la de Xbox360. ¿Por qué? Los Rock Bands en X360 cargaban más rápido. Las canciones se podían importar de otros discos individualmente. Accesorios como la caja de luz y humo, el micrófono inalámbrico y la guitarra Fender Wooden Stratocaster Replica era exclusivas de la consola de Microsoft. Y lo más importante: el Rock Band Network, que permite a cualquier artista crear sus propias canciones y venderlas en Rock Band 3, continuará funcionando en X360, aun cuando el juego ya no exista. La versión de PS3, que dependía de la política de descargables de Sony, no corrió con la misma suerte.

El año pasado, en un viaje al E3 2012, encontré en una tienda de electrónica esa Fender Replica para Xbox360 que mencioné arriba. Su precio original era de $250. Pero la tenían rebajada a $49.99. La tuve que comprar. Y luego descubrí que la mayoría de discos de Rock Band para X360 costaban $9 cada uno como máximo. Por menos de $50 dupliqué mi colección musical sólo para poder usar la Fender Replica. Valió la pena.

 

El Brazo de Ñoño Cuando se lanzó el Rock Band Network, se me ocurrió proponerle a Soda Stereo que produzcan su discografía en Rock Band. Conseguí un contacto con su manager a través de un amigo, pero al poco tiempo Cerati cayó en coma. Mal momento.

¿Qué canciones quería ver en Rock Band que nunca llegaron? Muchas, pero ahorita solo me acuerdo de  “Joyride” de Roxette, “We Are All On Drugs” de Weezer, “Knights of Cydonia” de Muse, “I Hate Myself For Loving You” de Joan Jett, “You Might Think” de The Cars, casi todo el soundtrack de Burnout 3 Takedown y toda la discografía de Soda Stereo.

 

Y por último… llegó Balú.

 

Rock Band Balú– Mi hijo Balú es fan de Rock Band. No tiene ni idea de lo que es, pero el juego se ha vuelto sinónimo de “música” en su cabeza de casi dos años. Balú sabe cuál es el estuche de Rock Band 3 y él mismo me trae mi guitarra cuando voy a jugar. Cuando el juego inicia, el chillido de estática de amplificador que acompaña al logo de Harmonix, le arranca la primera sonrisa. Siempre inicio con algún tema de AC/DC y mi hijo se aloca aplaudiendo cuando termina la primera canción. Balú grita “¡Bravooo!” y yo no sé si solo hacer una reverencia o llorar de la emoción. Nuestra canción favorita es “Say It Ain’t So” de Weezer, que venía en el primer Rock Band, y Balú ya sabe tararear los coros y los riffs de la guitarra de Rivers Cuomo. Es de locos y de ensueño a la vez.

Muchos dicen que quienes jugamos Rock Band somos músicos frustrados. Y en parte es cierto. No todos tenemos talento musical, ni el tiempo ni la disciplina para seguir una afición tan exigente como la de ser músico. Pero, al menos en mi caso, Rock Band llenó es vacío. Rock Band me hizo creer que la música que escuchaba por los parlantes de mi “equipo” salía de mis dedos. Me regaló los aplausos de mis amigos y los del público digital que me coreaba a cambio de un buen puntaje. Hizo que mi hijo conociera música de verdad y no sólo la indigerible melaza que nos venden los medios. Y con suerte, inspiró a alguno de los que lo jugaron a seguir una carrera musical en serio. Yo, por mi parte, aprendí como funciona una batería y las pocas veces que me he sentado en una real, no he hecho el ridículo. El objetivo de Alex Rigopulos y Eran Ergozy, los creadores de Rock Band, de generar el interés por la producción musical a través de un videojuego, se cumplió hace tiempo y con creces.

 

Rock Band Alex Rigopulos

[UPDATE]: Y justamente, hablando de Alex Rigopulos, este último E3 tuve la suerte de encontrarme a Alex en un semáforo, a punto de cruzar la calle para ir al show. La verdad casi no me acuerdo de lo que le dije, porque me emocioné muchísimo. Pero sí logré que me firmara mi juego.

 

Rock Band 3 autógrafo

 

 

Y lo dejo ahí. Es una pena que Rock Band deba terminar, pero al menos fueron varios años de rock del bueno y muchas experiencias interesantes. Pocos juegos se mantienen funcionando tanto tiempo sin abandonar a su fanaticada. Y es que Harmonix apostó por el amor de la gente por la música, y esa gente no les falló. Como puse en otro post, “la fiesta se termina, pero la música seguirá por siempre”.

 

 

Rock Band logo

 

Nota extra: Cuando me compré la Ion Drum Rocker, vendí mi primera batería (la ruidosa) pero, sentimental yo, me quedé con mi primera guitarra con la esperanza de algún día arreglarla. No lo logré, pero al menos ya tiene nuevo dueño.

Rock Band herencia

 

Enrique "Junior" Martinez

Analista de la industria del los videojuegos, escritor, blogger, podcaster y ya no me acuerdo qué más.

También te podría gustar...

La cultura del videojuego